Serotonina: es un neurotransmisor que se ha asociado con la regulación del estado de ánimo, el sueño y la
conducta alimentaria, entre otras funciones. En estudios sobre agresión y violencia, se ha encontrado que las
personas con niveles bajos de serotonina tienen un mayor riesgo de tener comportamientos violentos y agresivos.
Esto se debe a que la serotonina actúa como un inhibidor natural de la conducta agresiva, por lo que cuando los
niveles son bajos, hay una mayor probabilidad de que se produzca agresión y violencia.
Dopamina: es un neurotransmisor que se ha relacionado con la motivación, la recompensa y el placer. En estudios
sobre agresión y violencia, se ha encontrado que las personas con niveles elevados de dopamina pueden tener un
mayor riesgo de comportamiento agresivo y violento. Esto se debe a que la dopamina está involucrada en la
activación del sistema de recompensa del cerebro, que puede llevar a la búsqueda de situaciones que producirán
sensaciones placenteras, incluso si esto implica comportamientos agresivos.
Noradrenalina: es un neurotransmisor que está involucrado en la respuesta de lucha o huida, que es una respuesta
adaptativa ante situaciones de peligro o amenaza. En estudios sobre agresión y violencia, se ha encontrado que la
noradrenalina puede estar relacionada con la activación de la respuesta agresión en situaciones de conflicto o
amenaza. Además, se ha encontrado que los niveles elevados de noradrenalina pueden estar relacionados con la
impulsividad y la falta de control