El sistema esquelético está formado por 206 huesos, cartílagos y ligamentos, en una proporción que varía a medida que la persona crece. Así, cuanto más joven se es, más cantidad de cartílago se posee.
Los huesos del recién nacido son blandos y flexibles por la alta proporción de cartílago que presentan en su composición.
El sistema esquelético deriva del mesodermo embrionario. El hueso se forma a partir del mesénquima (tejido conectivo embrionario, sea cual sea su origen).
La osificación, es decir, el proceso por el cual el primordio mesenquimatoso se transforma en hueso maduro, puede llevarse a cabo siguiendo dos posibles vías:
Osificación membranosa: Típica de los huesos planos (del cráneo y algunos huesos de la cara), ocurre a partir de un molde mesenquimatoso que se transforma progresivamente en hueso.
Osificación endocondral: El molde mesenquimatoso se transforma en cartílago y este paulatinamente en hueso maduro.
Esta osificación es la más generalizada y es típica de los huesos largos.
Sucede a partir de un centro de osificación primario, surgido durante el periodo embrionario, situado en el centro del hueso o en la diáfisis (si se trata de un hueso largo).
Después aparecen centros de osificación secundarios, en la periferia o en los extremos (hueso largo) del hueso, en las epífisis y en las metáfisis.
El tejido óseo está formado por células y material extracelular o matriz.
Las células del hueso son los osteoblastos, los osteoclastos y los osteocitos.
Los osteoblastos son pequeñas células formadoras de hueso, que se encuentran en toda la superficie ósea y que sintetizan y secretan osteoide, que es una parte de la sustancia fundamental.
Las fibras de colágeno se alinean con el osteoide y sirven de armazón para el depósito de calcio y fosfato.
Los osteocitos son osteoblastos maduros rodeados por una matriz situada en el interior de una laguna.
Los osteoclastos se encargan de la erosión del hueso y son células gigantes multinucleadas que contienen numerosas mitocondrias y lisosomas.
La matriz extracelular del hueso está formada por sales inorgánicas y matriz orgánica.
Las sales inorgánicas son hidroxiapatita (cristales de calcio y fosfato; finos cristales orientados para resistir el estrés mecánico) y otros minerales como sodio y magnesio.
La matriz orgánica está compuesta por fibras colágenas y una sustancia fundamental (formada por proteínas y polisacáridos).
Desde el punto de vista estructural, el hueso puede ser compacto o esponjoso.
El hueso compacto está formado por unidades estructurales cilíndricas denominadas osteonas o sistemas de Havers, que están conectadas entre sí por unos canales transversos denominados conductos de Volkmann.
Cada osteona presenta cuatro tipos de estructuras:
Las laminillas son capas concéntricas y cilíndricas de matriz calcificada.
Los canalícelos son minúsculos canales que conectan lagunas entre sí
Los conductos haversianos se extienden longitudinalmente a través del centro de cada patrona y contienes vasos sanguíneos y linfáticos
Las lagunas son pequeños espacios llenos de matriz que contienen los osteocitos.