Caracterizadas por vivir dicho conflicto de forma inadecuada, y por
lo tanto, no se respetan los derechos o sentimientos de la otra parte,
porque el individuo se impone y en la medida en que lo hace.
No se considera responsable de las consecuencias negativas de sus
acciones porque desde su percepción quedan totalmente
justificadas; es más, la hostilidad le genera buen sentimiento.
Pero la conducta violenta como solución al
conflicto lo que hace es provocar alteraciones
emocionales y pérdida de relaciones
interpersonales.
Este tipo de respuesta es consecuencia de un
aprendizaje por modelado, de normas culturales, de
creencias irracionales, de premios y castigos recibidos.
Ante una conducta violenta se debe controlar la
excitación emocional porque provoca un déficit cognitivo,
eliminando la posibilidad de realizar planes de acción
racional.
Cuando un individuo intenta resolver un conflicto de mediante la
violencia es porque posee mantiene un escaso autodominio de sus
emociones, emergiendo con cierta facilidad la irritabilidad,
irascibilidad y reactividad emocional ante cualquier problema
percibido.